La fibromialgia y el ejercicio

¿Qué es la fibromialgia?

Estudio de la fibromialgia

El término “fibromialgia” proviene de la palabra en latín con referencia al tejido fino fibroso (fibro), la griega referida al músculo (myo) y al dolor (algia), definiendo así una enfermedad que puede abrazar diferentes síntomas, siendo el dolor, la piedra angular y el desencadenante de, prácticamente, todos los desajustes que concatena.


Existe mucho desconocimiento alrededor de esta, tan común, como desconocida enfermedad. Es tal el desconocimiento en general, que gran parte del sector médico, también comparte este desconocimiento debido a la escasa información acerca de esta enfermedad oculta. Es por ello, que en muchas ocasiones, la relación con tu médico puede resultar frustrante, debido a que los tratamientos indicados no cumplen con tus expectativas.


El dolor se suele manifestar de un modo generalizado por todos los rincones de tu aparato locomotor (articulaciones, músculos, ligamentos y huesos) y es esta la razón por la que aparecen sensaciones desagradables como pueden ser el cansancio constante, la disminución en la concentración y en la memoria o la manifestación de ansiedad y/o depresión.

Cuando convives con el dolor, todos tus mecanismos cognitivos, emocionales y corporales se ponen en marcha con el fin de dar una solución a este malestar constante. Esta puesta en marcha de todo tu ser tiene un coste energético importante, y, de un modo u otro, tu cuerpo te lo hará saber.

¿A qué se debe la fibromialgia?

fibromialgia neurotransmisores

Quiero empezar diciéndote que se desconocen las causas específicas por las que se produce la fibromialgia, pero las últimas investigaciones nos dicen que existe una relación entre la fibromialgia y la alteración en la producción de diferentes tipos de neurotransmisores. Este hecho termina por afectar al funcionamiento de los circuitos que dependen de estos.


Estos circuitos, como pueden ser las vías del dolor, se pueden ver perturbadas, provocando en nuestra percepción un incremento de la sensibilidad a los estímulos y terminando por producir ese dolor generalizado tan característico que acompaña a la fibromialgia.


El dolor es una experiencia ancestral y universal que comparten todas las especies y que se activa con el objetivo de que pongamos en marcha todos los recursos evasivos que consideremos necesarios para impedir un posible daño mayor.


Esto convierte a la sensación de dolor en una experiencia totalmente necesaria y supervivencial. Algo a lo que debemos agradecer que nos haya mantenido con vida y permitido evolucionar.

Dolor no es lo mismo que daño

fibromialgia, dolor y daño

Cuando se analizan las diferentes áreas dolorosas de una persona con fibromialgia, generalmente, no se aprecia ninguna alteración física o daño en el tejido, lo que podría volver a llevarnos a considerar que el dolor se deba a una amplificación sensorial, a causa de una alteración en los neurotransmisores.


Este dolor puede migrar a diferentes partes del cuerpo y suele intensificarse en la región lumbar, espalda dorsal, hombros, rodillas, brazos y piernas.

Tratamiento convencional en la fibromialgia

La fibromialgia es una problemática difícil de tratar y solucionar debido a la falta de información que existe sobre ella. Esto, sumado a que, en muchas ocasiones, el diagnóstico y el tratamiento propuesto es competencia de tu médico de cabecera y no de un especialista, como puede ser un reumatólogo, crean el espacio perfecto para la frustración y la pérdida de esperanza.


Al desconocerse las causas originarias, los medicamentos suelen convertirse en una primera opción, siendo los analgésicos y los antiinflamatorios los más recetados, seguidos de los antidepresivos, benzodiacepinas u otras medicaciones.


Los analgésicos enmascaran parcialmente los síntomas pero, al no existir un principio-fin en la toma de estos, es común que te acostumbres a ellos y que necesites aumentar la dosis, generando con ello, la aparición de otros problemas secundarios que pueden, incluso, agudizar el dolor en las crisis dolorosas de la fibromialgia.

Nuestras recomendaciones para la fibromialgia

Pilates terapéutico personalizado

Fibromialgia y el ejercicio

La clave está en la estrategia, en la búsqueda, en la personalización y en la comprensión.


En muchas ocasiones, las personas con fibromialgia tienen la tendencia a reducir su actividad física diaria por miedo a experimentar más dolor durante su práctica. Esta conducta evitativa provocará que entren en un círculo vicioso, consiguiendo que disminuya su capacidad funcional, que aumenten de peso y que pierdan masa muscular. Cuando se dan estas 3 condiciones es inevitable que el dolor se acentúe aún más, ya que, cuando el tejido muscular no colabora con las diferentes estructuras óseas de tu cuerpo, serán estas últimas las que deban acarrear con todo el estrés que supone cargar con tu peso/postura.


En este pequeño esquema, entenderemos por qué la Fibromialgia y el ejercicio han de ser aliados incuestionables durante todo el proceso.

esquema Fibromialgia evitación

Del mismo modo, no realizar trabajos de Control Postural, como se puede realizar en Pilates (es importante que sea personalizado), desencadenará con el tiempo, una serie de desequilibrios musculares que terminarán por alterar tu postura, convirtiéndola en una postura dañina y poco eficiente. Esto se traducirá en un aumento significativo del dolor de espalda o de cualquier otra estructura, debido a un mayor y constante esfuerzo por parte de tu musculatura, a fin de mantener esa mala gestión en las alineaciones corporales que conforman tu cuerpo.


En muchas ocasiones, se habla de la importancia de vincular la fibromialgia con la actividad física, pero se recomienda realizar ejercicio físico de manera indiscriminada, sin importar tu singularidad o el tipo/intensidad de ejercicio. Esta recomendación es válida si lo que pretendes es evitar la atrofia muscular, algo que no te interesa en absoluto, pero, de nada sirve que realices actividad física para evitar la atrofia muscular si no trabajas por encontrar una solución a tus desequilibrios musculares.


Entonces, la clave siempre será realizar un programa de ejercicio terapéutico personalizado y estructurado en base a un análisis previo de tu postura. Abordar tu dolor desde la individualidad, la causalidad y la globalidad. Esto es, precisamente, lo que ofrecemos desde nuestro servicio Pilates para dolor de espalda y hombro. Te invito a que leas más en profundidad acerca de este servicio para que puedas profundizar en nuestro método.

Pide ayuda psicológica:

También será importante abordar los componentes emocional, cognitivo y conductual que acompañan al dolor.


Has de entender que la salud es el término que utilizamos para hacer referencia al equilibrio de factores corporales, psicológicos, emocionales y sociales y no puramente biológicos. Sabiendo esto, cualquier problemática debería ser tratada, simultáneamente, desde un paradigma multidisciplinar.


Ante la percepción de dolor, la valoración o construcción cognitiva que hacemos de ella, así como las experiencias emocionales de dolor almacenadas en nuestra memoria, juegan un papel clave en cómo vivimos el dolor en el presente. Lo positivo, es que estos factores cognitivos y emocionales se pueden gestionar de tal modo que se conviertan en atenuadores del proceso de dolor y en precursores de un estilo de vida que no se base en la evitación, sino en la aceptación, el compromiso y en la experimentación de la propia vida. Es aquí (y en multitud de casos) es donde la psicoterapia puede ayudarnos.


La terapia psicológica puede ofrecerte herramientas de gran utilidad a la hora de entender diferentes aspectos que afectan al dolor, como la gestión ante un exceso de atención al foco doloroso, creencias y pensamientos negativos/catastrofistas, o el aprendizaje de nuevas estrategias de autoconocimiento y gestión emocional, para que poco a poco, vayas integrando tus fortalezas y tomes la riendas del proceso, pudiendo ver una mejora significativa de tus síntomas.

Otras recomendaciones que te ayudarán crear un espacio favorable para la fibromialgia

  • Lleva un estilo de vida minimalista.
  • Practica técnicas de relajación y de atención plena.
  • Come alimentos saludables con bajo índice glucémico, siguiendo una dieta antirreumática.
  • Hidrátate correctamente.
  • Exponte a la luz solar.
  • Camina por espacios con acceso a la naturaleza.
  • Profundiza en tu respiración y en tu conexión con el momento presente.
  • Establece límites y rodéate de gente que te haga sentir bien.

2 comentarios en «La fibromialgia y el ejercicio»

    • Muy buenas tardes Susi!. Qué alegría poder llegar a un público tan cercano!
      Espero que estés bien. A pesar de que a día de hoy no existan muchas explicaciones con peso sobre el por qué aparece la fibromialgia, sí sabemos que la actividad física terapéutica ayuda a llevarla de una mejor manera.
      Un fuerte abrazo.

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